martes, 24 de mayo de 2016

LEYENDA DE LA YERBA MATE.

Leyenda de la Yerba Mate.


  La luna se moría de ganas de pisar la tierra. Quería probar las frutas y bañarse en el río.
  Gracias a las nubes que cubrieron el cielo y nadie advirtió que faltaba, la luna pudo bajar. Paseó por la selva del Alto Paraná, conoció misteriosos aromas y sabores y nadó largamente en el río.
  Cuando un jaguar iba a clavar los dientes en el cuello de la luna, un viejo labrador degolló a la fiera con su cuchillo.
  Cuando la  luna tuvo hambre, el viejo la salvó de nuevo. La llevó a su casa y la mujer del labrador le dio unas tortillas de maíz y le dijo: “Te ofrecemos nuestra pobreza”.
  A la noche siguiente, desde el cielo, la luna se asomó a la casa de  sus amigos. El viejo labrador había construido su choza en  un claro de la selva, muy lejos de las aldeas. Allí vivía con su mujer y su hija.
  La luna descubrió que en aquella casa no quedaba nada de comer. Para ella había sido la última tortilla de maíz. Entonces iluminó el lugar con la mejor de sus luces y pidió a las nubes que dejasen caer, alrededor de la choza, una llovizna muy especial.
  Al amanecer, en esa tierra habían brotado unos árboles desconocidos. Entre el verde oscuro de las hojas asomaban las flores blancas.
  La hija del labrador jamás murió. Es la dueña de la yerba mate y anda por el mundo ofreciéndola a los demás.

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